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EL MISTERIO DE LOS NUMEROS
El primer occidental en penetrar en la gran pirámide es el coronel inglés Howard Vyse, quien, en 1830, despeja los pasillos obstruidos a golpes de dinamita, Sus apuntes ínteresan a un editor londinense, John Taylor, Este, a partir de las cifras entregadas por el oficial (¡y sin nunca haber visto la pirámide!), elabora extrañas teorías sobre la simbologia matemática contenida en el monumento. Primero, utiliza como unidad de medida el codo real vigente en los tiempos de Kéops. junto a su amigo, el astrónomo Charles Piazzi Smylh, establece que, dividiendo la suma de los cuatro lados por el doble de la altura de la pirámide, se obtiene 3,14, o sea el número n, Por otra parte, dividiendo la superficie de la base por la superficie lateral y la superficie lateral por la superficie total, se obtiene 1,618, es decir, el número áureo evocado por el filósofo griego Pitágoras. Estos datos incontestables no tienen nada de sorprendente. Los egipcios, desde el Antiguo Imperio, poseen conocimientos matemáticos elementales, que aplican manifiestamente a la gran pirámide. Las deducciones anteriores son el simple resultado de sus admirables cualidades estéticas y del equilibrio buscado por sus arquitectos. Los trabajos de Taylor y Smyth se vuelven más confusos cuando, cansados de no establecer descubrimientos extraordinarios, inventan el «codo piramidal.. Logran entonces una serie de conclusiones asombrosas: el perímetro de base es cien veces el número de días del año, la altura de la pirámide es una milmillonésima de la distancia de la Tierra al Sol. A pesar del aspecto estrafalario de sus cálculos, Taylor y Smyth suman adeptos: a finales del siglo M, la meseta de Gizeh es invadida de fluminados que, regla en mano, toman toda suerte de medidas. El reconocido arqueólogo sir Flinders Petrie sorprende en el vestibulo de la cámara mortuoria, a un individuo rebajando un bloque de granito para darle una dimensión conforme a su teoría. Para algunos, la pirárrúcle es el evidente sostén de profecías. Anuncian, «gracias a la sabiduría de los sabios antiguos., una gran guerra para 1928, la segunda venida de Cristo en 1936 y el fin del mundo en 1953...
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